Una boda en Llanes

Este coronavirus, algo bueno está trayendo. Entre otras cosas, algunos estamos retomando hábitos abandonados, que siempre rondaban en la cabeza y nunca llegaban a organizarse. Hace un año que no publicaba en mi blog y ya va siendo hora…

Lo hago con una boda que a mí me pareció una maravilla. La boda de Candela y Javier. Fue muy bonita, si, todo muy cuidado, pero lo envidiable de esta boda, es el ambiente que se creó, la actitud de los invitados, lo que había alrededor que se contagiaba hasta a la gente que estábamos allí trabajando. Y eso, por mucho que te esmeres, por todas las molestias que te tomes, solo aparece, cuando las familias son las que lo crean. Y esto es un rara avis.

Yo solo envidiaba no ser una invitada, qué maravilla de boda.

Y es que no todo viene del aire, Candela, la novia, es la hija de Covadonga Plaza, una de las mejores modistas de trajes de novia de España, con una trayectoria larguísima, llena de trabajos inolvidables. Muchas veces, coincide que ha vestido de novia a la madre y lo hace también con la hija. Solo por esto, merece respeto y admiración. Covadonga es una grande, que cada año que pasa, está en su mejor momento. He visto muchos vestidos de esta diseñadora, y los tengo tan presentes en la cabeza… Desde el primero, el de mi hermana, al último, Marta, son muy especiales. Qué suerte tenerla en Asturias y poder trabajar a su lado tan amenudo.

Par mí fue una alegría enorme cuando Cova me llamó para contar conmigo en la boda de su hija Candela. Cuando alguien del sector cuenta contigo, siempre es especial y los nervios aparecen como si fuese la boda de un familiar. No puedo estar más agradecida.

¡Pero vamos a ello!

La boda se celebró en Llanes, donde los padres de la novia tienen su casa de veraneo, maravillosa, perdida entre un bosque perfecto, que ya prometía lo que nos iba a llegar a lo largo del día, no pudimos disfrutar más.

53210919©mercedesblanco

Candela es una belleza, estilosísima, con una sonrisa casi permanente, que en ningún momento me indicó nada, me dejó trabajar libremente y sin ninguna exigencia, el cliente perfecto.

Se ocupó de su maquillaje Reyes Tabarés, una compañera de la vieja escuela, de las que demuestra que la experiencia es un grado y en la que se puede confiar plenamente.

Y ahora, que estamos en pleno confinamiento, con todo lo que está pasando con los mayores, aprovecho para poner en valor la EXPERIENCIA. Nunca os olvidéis, que la experiencia es una garantía. Nunca os dejéis llevar por las modas y confiad en la experiencia. Nunca penséis que la experiencia puede perjudicar el resultado, la experiencia suma y da seguridad. Esto os lo ofrecen muy pocos profesionales. No lo olvidéis nunca, la experiencia es GARANTÍA y se llega con esfuerzo (enorme) y dedicación. Mucho, muchísimo respeto a la experiencia de un profesional.

La peluquería es de  Alberto Cerdán  , que se desplazaron desde Oviedo.

25210919©mercedesblanco

13210919©mercedesblanco

109210919©mercedesblanco

226210919©mercedesblanco

279210919©mercedesblanco

334210919©mercedesblanco

297210919©mercedesblanco

425210919©mercedesblanco

453210919©mercedesblanco

510210919©mercedesblanco

719210919©mercedesblanco

727210919©mercedesblanco

737210919©mercedesblanco

El ramo de la novia, de Flores Pando, fue un regalo de sus amigas.

784210919©mercedesblanco

780210919©mercedesblanco

865210919©mercedesblanco

Siempre que edito las bodas, hago tres bloques para separar la edición. Empiezo con los preparativos, después la ceremonia y por último la celebración.

En este caso, voy a tratar de hacer tres publicaciones, con las tres partes de la boda y así os puedo enseñar con calma todo.

La semana que viene, más.

2 comentarios sobre «Una boda en Llanes»

Deja un comentario